En 1949 al dueño de un casino, Benny Binion se lo propuso Nick “el Griego” Dandolos. El Griego, un jugador muy conocido en New York, quería jugar con apuestas altas en un poker sin límite contra un solo oponente. Binion acordó arreglar la partida, con la condición de que se jugaría delante de público.